Los efectos del tabaco en la piel
El tabaco, al disminuir el aporte de oxígeno en la piel, acelera el envejecimiento cutáneo. La dermis de las personas fumadoras pierde luminosidad y tersura a marchas forzadas, tiene una tendencia mayor a sufrir flacidez y se arruga con mayor facilidad, sobre todo en el contorno de ojos (patas de gallo) y de labios (el temido "código de barras"). Pero no todo está perdido. Si se deja de fumar, la piel irá recuperando poco a poco su tono y se mostrará mucho más suave y luminosa. ¡Haz la prueba!








